6. Sombras Que No Se Disipan
La lluvia golpeaba con insistencia el parabrisas, convirtiéndose en un murmullo constante que llenaba el interior del auto. Kali, con la mirada perdida en las gotas deslizándose por el vidrio, apenas era consciente del trayecto. Su mente estaba atrapada en un bucle de pensamientos inconexos, fragmentos de frases y momentos que no lograba ordenar. Alejandro. La medicina. La conversación. El odio en su voz. Su corazón latía con un ritmo descompasado, pero el resto de su cuerpo se sentía entumecido