~ Amalia ~
Dante caminaba a mi lado, con la mano derecha oculta en el bolsillo de su chaqueta, apretando la llave que le habíamos arrancado a Miller.
Tenía el rostro tenso, la mandíbula marcada y esa mirada fija que me decía que, para él, el resto del mundo había dejado de existir.
Julian y Marcus se habían quedado en el coche, vigilando los accesos.
Estábamos solos.
— Pasillo cuatro. — Dijo Dante.
Su voz sonó extraña en el vacío de la terminal, más profunda, casi un susurro.
Doblamos po