—Nos pueden ver, ¿no tienes vergüenza? —qué pregunta tan estúpida y se debe a que estoy perdida del placer.
No quería hacerlo, pero mi otro yo se encuentra preocupado porque cualquiera de las señoras nos puede ver.
—Lo lamento y no es excusa, tienes que saber que el nuevo chófer nos está viendo, sabía que era mala idea de que se quedara aquí —se inclina y me besa, me acaricia suavemente la lengua con la suya, mueve las caderas y hace que me tense para aliviar el ardor que siento entre las piern