Nunca era del todo placentero estar dentro de un hospital, asi como podía haber alegría por la vida salvada de un familiar, habían otros tantos que lloraban una partida. Sin embargo, para Tessa acostumbrarse a estar rodeada de estas paredes era un habito añorable. Porque sabia que dentro de este lugar, en algún punto de una habitación estaba la alegría que mantenía viva su alma, su hermano era todo cuanto tenia y adoraba. Un mundo sin el sería un mundo terrible, un mundo gris, uno sin sentido.