El sonido de ruidos de oficina eran casi un consuelo, algo conocido, su terreno. El sonido de las llamadas, el sonar de los dedos contra las teclas de los ordenadores, las pequeñas voces discutiendo sobre negocios y trabajo. Aquí es donde ella funcionaba mejor. Donde la imagen de James la mantenía segura.
—James, —llamo una joven —¿sigue aquí? El jefe lo está buscando
Cada cinco minutos algún trabajador le decía que Julian lo buscaba para hacer algo. Y para decirle las cosas más absurdas. Busca