—¿Qué quieres decir?
—¡El contrato de esta mañana!— soltó irritado — El que Adam me dio para firmar.
—¿Hablas de que…?— dudo — ese… ese contrato ¿estaba cambiado?
—Si.
—Pero… — ella miro hacia el suelo mientras sus ojos se movían entre las baldosas tratando de encajar las piezas en este rompecabezas cobrando sentido, pero no lo hallaba — eso no puede ser. Es nuestro amigo
—¿Amigo?— bufa Julian mientras recorre la habitación — ya quisiéramos tener un aliado. En este mundo solo estamos tú y yo, T