A pesar de haber soltado aquel comentario con tono de complicidad y divertido, algo en Julian se llenó un poco más de confianza.
Tessa lo llevo hasta el carro aparcado, lugar donde su chofer los llevo hasta la mansión.
Bajaron en un silencio compartido en medio del frio hasta llegar a la habitación que ambos compartían, y se coloco el pestillo en la puerta
—Te ayudo — le dijo Tessa mientras retiraba la cama pegada de la pared, y Julian se acostaba — será mejor que descanses, hablaremos en la m