Mundo ficciónIniciar sesiónSin embargo, se permitió tomar la mano de su esposa y besar su dorso sin dejar de mirarla.
—Estás bellísima, amore mio. No tienes idea de lo mucho que te deseo —le aseguró al oído, rozando su oreja con sus labios.
Kelly no pudo evitar sonrojarse con esas palabras, estando rodeada de tantas personas que esperaban ver cuál era su siguiente paso. Lo vio hacer unas señas a un par de sus hombres y la llevó h







