CAPÍTULO 29
Aquí voy yo de nuevo.
Estoy sonriendo como una buena estúpida desde el día de que llegué feria con Sergei, es que aún tengo tan presente la manera en cómo me defendió de ese par de idiotas que intentaban molestarme. Me remuevo de un lado hacia otro de mi cama y debo morder mi almohada para no gritar como una demente y los vecinos terminen reportándome por escándalo en el edificio. He pasado días horribles. Algunos solo quería rendirme en contra de mí misma; pero el italiano me de