Al caer la tarde, el automóvil que los trasladaba desde el aeropuerto atravesó una elegante avenida bordeada de palmeras hasta llegar al destino que Zayn había elegido para su luna de miel.
Frente a ellos se alzaba el majestuoso Burj Al Arab.
Su imponente silueta, semejante a la vela de un barco desplegada sobre el mar, brillaba bajo la luz anaranjada del atardecer.
El agua del golfo Pérsico reflejaba los últimos rayos del sol como si miles de diamantes flotaran sobre la superficie.
Fahriye perm