La actitud de Andrea había cambiado, pasando de su habitual dulzura y sumisión a un toque de desafío. Un brillo desafiante apareció en sus ojos mientras examinaba a Elara de arriba abajo.
Elara la miró y, sin decir palabra, intentó pasar de largo. Pero Andrea se adelantó para bloquearle el paso, con el ceño fruncido. «Señorita Lawrence, no es bienvenida aquí. Desaparezca antes de que alguien se dé cuenta».
Elara soltó una risita, recorriendo con la mirada a Andrea con calma, mientras su voz car