Mundo ficciónIniciar sesiónSeguía durmiendo cuando escuché que llamaban intensamente al timbre, era una tortura. Abrí los ojos y miré la hora en el despertador que tenía sobre mi mesita, daban apenas las seis de la mañana, debía ser el pesado de Nicolás. Me levanté a regañadientes, ayer después de entregarle las cosas de Maya a Luís, acordó en venir a buscarme en la mañana para







