FRÍO COMO EL HIELO
Desperté temprano, es sábado, hace unas horas entregué mi virginidad al hombre con el que había fantaseado por semanas y me siento increíblemente bien, diferente, no sé si más mujer, pero tengo una extraña sensación de libertad. Alcanzo mi celular y veo una llamada perdida de Cris acompañado de un mensaje preguntándome si había llegado bien a casa. Me da mucha pena no haberme despedido de él anoche, hasta siento algo de culpabilidad al respecto, es mi amigo y debí contarle al menos que me iba co