Sábado por la mañana, Alba y Lucía amanecen en la mansión de Leandro. Por el bien de su abuela, Alba aceptó la invitación de su jefe el día anterior, antes de irse a la mansión de Leandro, pasaron por el apartamento de Alba para recoger ropa y luego se fueron a la mansión. Al llegar les asignó habitaciones juntas en el primer piso.
Ambas salen sus respectivas habitaciones y se van a desayunar al comedor por órdenes de Leandro, aunque este no se encuentre presente, así como faltó a la cena, su