También rivales en el amor...
Alba regresa a su escritorio, visiblemente enojada, deja caer su peso en el espaldar de su silla giratoria. No puede creer que el hombre al que acaba de entregarse pueda pensar que ella es una cualquiera.
Martina la observa de reojos y sonríe. Ver que la secretaria ya está comenzado a sentir lo mismo que ella, el rechazo del CEO, la llena de satisfacción.
—¿Te ocurre algo? —pregunta en tono sarcástico.
—No, nada. Más trabajo por hacer —contesta parcamente. Martina hace una mueca mostrando co