Luego del viaje, Leandro y Alba han estado con miradas, toques y sonrisas algo cómplices y evidentes. Ahora Alba se encuentra en su escritorio con una sonrisa que la hace verse deslumbrante, mientras que Martina se ve de muy mal humor; siente que algo ha pasado como para que estén tan alegres y se odia por no haber ido al viaje con su jefe, en vez de evitar que estén juntos, el universo que como le da todo en bandeja de plata.
—Voy por un café —avisa Alba y se levanta de su escritorio—, ¿desea