—Sólo te pido que te lo pienses y que me des una oportunidad. Creo que juntos podemos hacer muchas cosas y lograr grandes metas.
—Está bien, mas no te prometo nada, ¿Vale? —responde ella.
—¡Vale! —el coche se detiene frente al edificio, él se gira hacia ella— ¿Podemos almorzar en mi casa mañana? —le pregunta, pero Alba niega con su cabeza dejándolo confundido.— Pensé que te agradaba.
—Claro que me agradas, es que mañana debo viajar a Manresa, mi abuela me ha pedido que la lleve de regreso a la