—¿Te quedas a almorzar con nosotras? —Alba invita a Enrique a quedarse por más tiempo.
—No es necesario, Alba. —Le contesta.
—Es lo menos que puedo hacer para agradecerte que nos hayas traído hasta aquí. Voy a preparar una tortilla valenciana que he aprendido de mi abuela y que me sale muy bien.
—Entonces, quiero comprobar que tan bien te queda. Mira que soy bastante exigente en lo que se refiere a la comida típica. —dice risueño.
—Espero no defraudarte, entonces. —le da un guiño y se dispone