ALEXANDER
Que Liam despertara era algo inesperado, un milagro envuelto en una frágil esperanza. El alivio y el pánico se entrelazaron en mi pecho mientras tomaba las llaves del coche y salía corriendo. Apenas me había acostado cuando entró la llamada de Dominic. Su voz sonaba urgente, pero serena. Al principio pensé que se trataba del proyecto, pero en el momento en que pronunció el nombre de Liam, todo lo demás perdió importancia.
El trayecto hasta el hospital se hizo eterno. Mis pensamientos