Mientras sostenía el teléfono y leía los mensajes, mis labios se curvaron involuntariamente. Pero enseguida, la sonrisa se desvaneció.
Soy huérfana, mi hijo era mi único familiar. Éramos todo el uno para el otro. Desde que él se fue, estoy completamente sola.
En las largas noches, solía acurrucarme en un rincón, soportando en soledad toda la tristeza y el dolor, llorando hasta el amanecer, incapaz de dormir.
Me volví hipersensible y cautelosa.
Cualquier pequeño cambio en mi entorno me ponía a la