Capítulo 20. Con las maletas listas
—¿En serio? ¿Entonces no te llevaste ni un pedacito? ¿Tuviste a ese hombre casi sin ropa frente a ti todos los días y no hiciste nada, nadita? —preguntó Camila mientras me ayudaba a arreglar mis cosas, que no eran muchas.
Le había contado sobre el compromiso, mostrado las fotos del viaje y omitido el hecho de que, el primer día, casi me rendí al encanto y al cuerpo de Augusto.
—¡ISABELLA! No me engañas, conozco esa cara. Pasó algo entre ustedes, ¡lo sabía! No hay forma de dormir en el mismo cu