Capítulo 19. El compromiso
Al día siguiente me desperté mejor. Fingí naturalidad, como si nada hubiera pasado. No di explicaciones sobre el casi ahogamiento ni sobre la crisis de llanto, y Augusto tampoco preguntó —se enfocó únicamente en la planificación del día.
El gran momento había llegado. Augusto me pediría matrimonio.
Elegí un vestido blanco, corto y con un escote atrevido. El sol de los últimos días había dejado mi piel con un bronceado maravilloso, las ojeras habían desaparecido, y con un buen maquillaje mi aut