Capítulo 18. Descontrolada
No había sido una conversación satisfactoria. Todavía había muchas cosas por resolver con Augusto, pero al día siguiente mantuve mi actitud distante y fría.
En público cumplía mi papel de novia —caminaba de la mano, aceptaba besos en la mejilla y piquitos. En lo demás me mantuve reservada, intentando no pensar demasiado en lo mucho que ese hombre era una tentación y en que yo no era capaz de resistirla tanto como creía.
No nos echaron del hotel solo porque Augusto tenía suficiente dinero para