Capítulo 10. Los detalles importan
Cuando me miré al espejo, no me reconocí. La maquillista había hecho un trabajo excelente —mi piel parecía más sana, menos pálida y apagada. El peinado era un recogido elegante, armado con cuidado para parecer casi despeinado.
El vestido era maravilloso. Se ajustaba a mi cuerpo de forma perfecta y además era muy cómodo. Las sandalias eran un espectáculo. Yo era un espectáculo. Por primera vez en mucho tiempo, me miraba al espejo y me encontraba hermosa, no solo una sombra ambulante llena de lás