"Júlia"
César era tonto y acabaría matándose. Mi opción era dejar que se matara solo o, al menos, intentar salvarle el pellejo. Opté por intentar hacer algo.
Romeo, desde el día del encuentro con César, decidió que ya no hacía falta ocultarse más y me ordenó que me mudara a su casa con mi hijo. Incluso me habría llevado a mi madre, pero cuando ella miró a Romeo, dijo que no.
Y así, me mudé a su apartamento, que fue equipado en tiempo récord para recibir a mi hijo, incluyendo un cuarto completo