Capítulo 196. Después de la tormenta
"Augusto"
Cuando el abogado me dijo que tenía que ir una vez más a la comisaría, sentí solo cansancio. Cada vez que el teléfono sonaba, ya imaginaba que ese sería el comunicado.
Era un desgaste que no se resolvía con descanso. Ya lo había contado todo. Ya había respondido a las mismas preguntas de maneras diferentes, relatado la misma historia, repetido fechas, horarios, decisiones. Aun así, allí estaba yo de nuevo, siendo citado, la prueba de que, para ellos, yo seguía siendo el sospechoso fin