40. Confesiones de Un Enamorado
[MATT]
Que me llame paranoico, pero su supuesto “hermanito” la está devorando con la mirada. No puedo culparlo, mi esposa es bella y ese bikini que deja ver sus atributos más de la cuenta no ayuda… pero, se supone que es como su hermano, ¿no?
—¿Seguirás jugando?— Le pregunto lanzándole el balón, ya que se ha quedado estático.
—Eh si… discúlpame.— Tartamudea encontrándose con mi fija mirada.
—¡Mauro! ¡Ten!— Le exclamo y le lanzo el balón a mi cuñado. — Tú y yo tenemos que hablar.— Le dejo sab