29. Sentimientos Incontrolables
Somos solo ella, yo, nuestro picnic improvisado, y esta playa desierta en una ciudad que es testigo de cómo este amor toma fuerza tal como lo hace un huracán en el medio del mar; con la única diferencia que estos sentimientos no buscan dañar, sino todo lo contrario. El sol pega fuertemente sobre mi cuerpo y agradezco que mi preciosa novia haya protegido mi piel con el bloqueador solar. La observo disfrutando del mar y es la imagen más bonita del mundo; ella, su sonrisa, y su piel bajo los rayos