XXXII. Fuegos artificiales en mi corazón
- ¿Dónde está Andrew? - le pregunto al guarda espaldas que me espera en la sala de mi mansión, porque me extraña no ver a mi cola siguiéndome a todos lados, desde que salgo por la puerta del cuarto.
- Andrew hoy tiene su día libre, así que yo voy a estarla protegiendo- me responde y tengo que admitir, que por alguna razón me siento desilusionada, pero claro, el hombre no vive aquí, este es solo su trabajo y también tiene sus días libres.
De hecho, me extraña lo poco que invierte en su vida per