XXV. Mi nuevo guardaespaldas
Punto de vista de Anastasia Wilde
- ¡¡James!! - me abalancé al medio de la calle, en cuanto estuve libre de la restricción de Sisi.
Corrí hasta donde estaba el hombre acostado con mi bebé llorando, pero protegido contra su pecho y me arrodillé en la calle a su lado.
- ¡Bebé, todo está bien, no llores, todo está bien! - fui a sacarlo de los brazos de hombre, que al darse cuenta de que alguien le intentaba quitar al bebé, abrió sus ojos negros con una mirada fiera, pero cuando vio que era yo, afl