XIX. Es momento de elegir el bando
Punto de vista de Edward Harris
No sé ni como llegamos a la casa, solo sé que tuve que pasar por varias rondas para complacer a mi esposa.
En realidad, no me quejo para nada, solo que por un momento pensé que ya no tendría más nada de soltar, si volvíamos a hacer el amor.
Al final cayó exhausta y me las arreglé, con las piernas temblorosas, para manejar suavemente en la madrugada hasta la casa, llevarla a nuestra habitación y limpiar lo mejor que pude, los restos de sangre y otros fluidos, en