XVIII. Solo puedo dejarte ir
Punto de vista de Edward Harris
- Espera Ana, tranquila, ya estamos llegando al doctor- le susurro a Anastasia que me tiene totalmente tenso con todos sus roces eróticos y la calentura que desprende su cuerpo.
Sé que está drogada y que lo hace casi de manera inconsciente, pero yo estoy muy lúcido y tenerla lamiendo mi cuello de la manera que lo está haciendo ahora, me está llevando a la locura.
- No quiero el doctor, te quiero a ti, no voy a ir al médico, compórtate como un hombre por primera