VI. Yo no te amo, yo te aborrezco
- ¡¿Pero qué caraj0s Edward, tu esposa desaparece en el medio de la noche y tú estás tan tranquilo leyendo la prensa como si nada?!- le grito totalmente cabreada por su indiferencia y tranquilidad, ni siquiera ha subido la cabeza para mirarme.
- ¡¡Mírame m4ldito, qué te pasa, por qué me haces esto!!- camino y lo agarro del cuello de su camisa blanca pidiéndole explicaciones.
- Primero deja de comportarte como una desquiciada y luego saca tus sucias manos de mi camisa- me responde finalmente mir