LIX. De millonaria a pobre, en un segundo
- Al fin estoy en casa- dije suspirando encantada, por acabar de salir de esa sala de hospital, que muy VIP y todo, pero ya estaba criando hongos allí.
Además, no quería que Ethan siguiera incómodo trabajando, sentado con la laptop en el sofá o durmiendo en una pequeña cama auxiliar, porque se rehusó a dormir en la habitación para el acompañante y tampoco quiso dormir conmigo, por temor a lastimarme.
Tampoco dejó que Carlos, ni la Sra. Pembroke se quedaran por la noche nunca. A penas me dejó s