LX. ¿Acaso vale más tu fortuna que nuestras vidas?
+ 8 meses y medio después...
- Dame ese helado de chocolate, rubio diabólico, o no te voy a perdonar- le digo prepotente a Carlos, mientras lo señalo con mi cuchara llena de helado, también de chocolate.
- Digamos que te estoy intimidado- me respondió poniendo los ojos en blanco, burlándose de mí, mientras continuaba comiendo de su apetitosa copa de helado de chocolate con chispas de menta- ¿qué piensas hacerme, si no puedes mirarte ni los pies con esa enorme barriga?, eso es para no decir l