—Muy bien, damas, ya llegamos a nuestro destino. Es el mismo lugar en donde le compré el vestido a mi querida Amanda, se lo recomendé a Eric —habló Jeanniel.
Estábamos los tres frente a las amplias puertas de vidrio de un local. Arriba había un enorme letrero floreado y con el nombre de: Tu ideal. Detallé que habían unas ventanas en donde mostraban algunos vestidos blancos puestos sobre un maniquí.
Eran preciosos, me quedé con la boca entre abierta al verlos, no me imaginaba qué más podían tene