Fernando
Llegar a la mansión y encontrar las maletas de mis suegros con intenciones de irse para Marsella, era algo que realmente no me esperaba. Mi esposa me había comentado que la señora Emma necesitaba regresar a su ciudad, porque tienen varios días de estar aquí en París y el vivero no puede permanecer por mucho tiempo cerrado. Además las floristerías que ellos abastecen, los están presionando ya que necesitan de sus pedidos —Mamá ¿Te vas? —Averigua mi esposa y la abraza fuerte con lágrimas