Ella se voltea, veo su alivio y en eso escuchamos a Rodrigo gritar.
—¡Vamos a terminar esta payasada!
—Iremos al restaurante Candela, sabes… —dijo aturdida Barbara y la interrumpí.
—Los veo allá —hablé monótono y me dirigí hacia mi carro.
Barbara suspira, pero sé que es por ella. Esa mujer no es agradecida y es muy vengativa. Algo me dice que intentará ponerme como el ogro y ella la inocente de la historia. Si trata mal a su hija, no seré la excepción y veo su ira en contra de mí. Estoy de c