—Se fue echando chispas, quiero que sepas —susurró en mi oído—. Su ego quedó por el suelo. Hermano, la dejaste con la lacra de tu amigo —soltó con su sarcasmo presente y nos empezamos a reír.
Mis ojos siguen las caderas de Tiara, me percaté que la pandilla completa está bailando y aplaudiendo alrededor de nosotros. Somos una familia, siempre juntos en todo. Mi Sirena se acerca sensual y mis ojos siguen sus movimientos. Tiara se agarra de mi cuello con su sonrisa radiante y cantamos.
Lleva, llév