—Me iré a bañar, ¿Vienes conmigo? —inquiere Megan incorporándose de la tumbona.
—Sí, vamos.
Me pongo de pie y caminamos hasta la enorme piscina, hago amago de ingresar al agua pero Megan me detiene.
—No pensarás entrar así, ¿Cierto?
—¿Cómo así? —señala la sudadera con obviedad. —Said dice que muestro demasiado con este bañador, es tan exagerado —ruedo los ojos.
Ella por otro lado suelta una risita divertida, mira por encima de mi hombro, supongo que hacia donde están el señor Charpentier, su