—Toqué a tu habitación pero como no atendiste me atreví a ingresar, pensé que te habías quedado dormida de nuevo en la bañera. —Ruedo los ojos ignorando el hecho de que se enteró de mi siesta en el baño.
¡Rayos!
Tendré que hablar seriamente con Jazmine para que no le de información relevante a Said.
—Estaba cansada —me excuso.
—Bueno, en fin. No sabía que te gustaba la pintura —comenta secando sus dedos con la servilleta.
—Nunca preguntaste —digo encogiéndome de hombros.
—Sí claro como si con