Quería contárselo; cada parte de su ser ansiaba decir la verdad, confiarle a Laera todo lo que había sucedido.
Pero ¿la creería? ¿O la miraría como si estuviera loca? ¿Cómo podía decirle que había renacido, que había muerto y regresado en el tiempo?
Sorbiéndose la nariz, Eloise se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
—Alisha es alguien que aún no ha existido —murmuró.
—¿Hm? —Laera frunció el ceño, confundida—. ¿Alguien que aún no ha existido?
Eloise forzó una sonrisa frágil, intenta