—Nadie, no sabe lo que dice. —Tapé la boca de Jesse con mi mano al ver que iba a soltarle todo a Asthon.
Lo fulminé con la mirada, Jesse se limitó a reírse. La camarera llegó con nuestra orden y agradecí por ello, suspiré aliviada. Nos dispusimos a comer y mi hermano no volvió a hablar, la comida era lo único que funcionaba para que guardara silencio.
Decidí ignorar el mensaje que había recibido, sea quien fuera el sicópata, su jueguito no duraría mucho. Iba a investigar que quería aquel descono