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Quedaba poco para que la noche cayera, me levanté de la banca donde estaba sentada y me acerqué a Jesse para irnos a casa.

Se despidió de sus nuevos amiguitos y nos marchamos de central Park.

Tomamos el bus, a los pocos minutos de camino Jesse se quedó dormido recostado de mi brazo. Lo acomodé asegurándome de que no se cayera por los movimientos bruscos del bus, deseaba llegar rápido a mi hogar y así descansar, mañana debía ir más temprano a la preparatoria para terminar el
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