Las vacaciones habían hecho que mis piernas se vieran más tonificadas, al igual que mis pechos que lucían más grandes haciendo que la camisa del uniforme me quedara más pequeña de lo normal. La culpa era de mi madre por haber lavado mi uniforme junto con otras prendas y se habían manchado. Por lo que no tuví más opción que colocarme la camisa que tenía de repuesto por si ocurría una emergencia. Lo que no logré notar fue que ya no me quedaba como antes, mis pechos parecía que fueran a reventar l