Se dió la vuelta y comenzó a escribir en la pizarra. Sentí como un papelito arrugado cayó sobre mi cuaderno.
Recorrí la mirada en busca del gracioso que me lo había lanzado. Observé que todos estaban concentrados anotando los apuntes de la pizarra. Pero sin saber porqué mi mirada se detuvo en Alex, que sonreía hacia mí de manera seductora.
Me hizo señas con los labios para que leyera lo que decía el papel. Como sabía que insistiría si no lo hacía, leí el bendito papelito.
Podemos hablar.
Era t