Mamá estacionó en la entrada principal de la escuela, que se encontraba abarrotada de jóvenes por doquier.
Solté un bufido de fastidio.
Levantarme temprano era una tortura para mi, no entendía porqué no nos dejaban dormir unas horas más y así estar más concentrados en clases. Que por cierto eran muy aburridas, excepto literatura.
Los libros eran mi perdición, siempre han sido mi pasatiempo favorito. Perderme en la biblioteca y estar ajena a todo es lo mejor.
Bajé del auto y me despedí de mamá