* * * * * * * * * MERLÍ* * * * * * * * * *
—Merlí...
—Dime... —le contesto a Cassandra, mientras continúo tejiendo la bufanda para mi abuela, en la salita de su nueva casa.
«Bueno... salota», corrijo en mi mente al ver el tamaño del compartimiento.
—Hay algo que no termino de entender del extraño trato que tienen tú y tu esposo.
—¿Extraño trato?
—Sí, Merlí. Extraño trato. ¿Por qué, si dices que se aman, tuvieron la necesidad de hacer ese trato que especifica sus funciones?
—Ah... pues...