Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer que me mira desde la pantalla de mi teléfono, parece sorprendida por mi llamada. Sin embargo me concede una sonrisa amplia y dice:
—Hola, Camila ¿cómo has estado?
—Muy bien, la verdad. Espero no importunar pero quería comentarte algo y creo que es mejor de esta forma que por mensajes.
Después de aquella amena conversación en la piscina del hotel en Francia, Sabrina empezó a seguirme en las redes sociale







