Mía dobla la hoja que hasta hace un segundo estaba pintando y la deja justo delante de mí. Cuando bajo la mirada hasta esta puedo leer: "PARA MAMÁ". Aunque su caligrafía no es la mejor -por ahora- me sorprende lo rápido que ha aprendido a escribir.
Esbozo una sonrisa por el mero gesto, con mucha curiosidad toma la hoja, la desdoblo y veo que en el interior nos ha dibujado. Somos ella y yo tomadas de la mano y más abajo se lee "TE QUIERO MUCHO MAMÁ", cada letra en un color diferente.
—Está hermo